Alfredo Marcos sale de la viñeta
Alfredo Marcos, el brillante historietista de La República, tiene una fasceta ignorada por la mayoría de sus lectores, pero archiconocida en el mundo político:
Es la única persona que puede reclamarse -al mismo tiempo- amigo de Alan García y César Hildebrandt.
De hecho, la sinceridad e inteligencia de Alfredo le ha ganado amigos en todos los bandos (desde Alex Kouri hasta Javier Diez Canseco).
Y ahora, además, integra el “Grupo del Deber“, un grupo de pensadores formado a instancias del Presidente (junto a Felipe Ortiz de Zevallos, Carlos Franco, Hugo Otero, Max Hernández y Fernando Fuenzalida), que se reúne los jueves en la PCM.
Alfredo aborda -por primera vez- todas esas complicadas situaciones en una interesantísima entrevista de Carlos Cabanillas, de Caretas (link aquí, cortesía de Paolo de Lima). Un extracto:
Al mismo Alan usted lo dibuja como el AGP del ’85. Con flequillo, traje azul y corbata roja. ¿Es el Alan que lo impactó?
Es que yo uso pocas líneas para dibujar a García…
Y ninguna curva en el abdomen.
Mi caricatura es simple, de trazos sencillos. Por eso se parece al García de antes. Pero, siendo el mismo, pienso que ha cambiado. Es menos sectario, más abierto. La vida afuera le ha dado mundo. Posiblemente haya ganado en sentido común.
Ahí lo tienen. Definitivamente, Alfredo es un gran amigo.
tags:alfredo+marcos alan+garcia cesar+hildebrandt historietas



manya, qué buen dato. fácil es el padrino de Danton.
habría qie indagar más sobre este personaje. debe saber mucho; es clave.
Alfredo, no siempre la chunta con sus caricaturas, pero cuando lo hace es muy bueno.
[…] me ocurría con Alfredo Marcos, uno de los dos caricaturistas de La República. Verlo cada vez más apristón y alineado […]
Resaltar lo malo es más fácil porque hablar de lo positivo requiere estar muy bien informado y haber leído. Los ignorantes que utilizan páginas webs para difamar calumniar e injuriar a la gente honesta como Alfredo Marcos tarde o temprano terminan pagando con creces las maldades e injusticias que cometieron. Ocran grábate en la mente que la justicia tarda pero llega, y que aquel que quiera menoscabar la libertad de expresión en cualquiera de sus formas corre el riesgo de morir quemado en la hoguera de sus injusticias.
Lo último suena a velada amenaza…
Pero bueno, ya se demostró que la razón de la apolínea silueta de Alan no era estética, sino económica (léase planilla dorada del PNUD, a tiempo completo). Pobrecito.
Te extrañaremos, Alfredo.