Un presidente del Banco Mundial como tú
Vía EFE:
La visita de Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, a Turquía, ha despertado cierto interés en los medios del país, no por lo que dijo, o dejó de decir, sino por los agujeros de sus calcetines por los que asomaban sin recato los dedos gordos de los pies cuando acudió a una mezquita y tuvo que descalzarse de forma obligatoria.(…)
Los agujeros por los que asomaban los dedos gordos de sus pies fueron captados en ese momento por el canal de televisión NTV, que ha repetido hoy una y otra vez las imágenes de los dedos gordos de los pies del presidente del BM, que atrajeron a un enjambre de fotógrafos.
Algunos de los reporteros gráficos se arrojaron incluso al suelo para tomar las instantáneas…
Aquel que no hubiese experimentado un trance similar que tire el primer comentario.



Que roche!!!
recordar aquélla lamida de peine antes de acicalarse en Farenheit 9/11…
¡Jajaja! Para que digo que no, si sí. Aquí en el Japón, luego de mi primera experiencia similar, me prohibí a mi mismo usar medias con agujeros y/o remendadas (las secciones de ventas de medias son grandísimas -comparadas a las peruanas, claro- en todo centro comercial).
Menos mal que yo no soy presidente de ninguna institución internacional…
Tanto dinero conseguido siendo un Halcón de Bush para no poder comprarse un par de medias. ¡Ni Yo! Esto me termina de convercer de que esa mancha están todos locos.
Si yo me pongo un calcetin agujeerado, me lo quito de manera inmediata por comoediad. Ese agujero roza los dedos, los incomoda dentro de los zapatos. Y mi salario es un salario normalito, no tengo el dinero que este señor, pero antes voy sin calcetines que con algo asi pueso. Insisto, por comodidad.
Si el presidente del banco mundial se trata a sí mismo de esa manera, como esperamos que entienda las necesidades básicas de nadie. A ese gesto, sabiendo que iba a Turquía y en qué iba a consistir su recorrido, le llamo yo incapacidad para disfrutar de lo más elemental de la vida. No esperemos gran cosa de alguien que no se aprecia lo más mínimo. Si eso es lo qu se ve, no quiero imaginar lo que no se ve. Y yo me quejo de algunos compañeros que apenas rozan el jabón!…